domingo 17 de octubre de 2010

No hay espejo más potente que vivir sola,
es la mejor forma de oírse una misma,
de volverse en cierta forma transparente.

Ahora veo mis miedos deslizándose uno a uno,
que junto mi falta de paciencia,
tiran de un nudo situado en mi estomago.

Y oigo dos frases;
oigo a mi madre, hace años, cuando le comente que quería vivir sola,
diciendo que era como mi padre,
que no quería a nadie.

Oigo a mi expareja hace poco,
diciendo cariñosamente que soy de las personas
que envejecerán solas.

Y oigo mis pasos,
y un enfado infrenable e irracional,
cuando mi teléfono suena varias veces en un día.

La cama se hace pequeña si no estoy sola,
pero mis labios se retuercen y se anudan si no besan, en señal de protesta.

2 susurros:

maktub dijo...

Las frases que hemos dicho suelen tener un contexto del tiempo y espacio en el que fueron dichas. Se puede vivir solo sin estar solo, o eso dice la contradicción entre tu cama y tus labios.

Mademoiselle Calamité dijo...

La soledad es diferente,no es lo mismo vivir con alguien y sentirse solo, que vivir solo.He salido de esa primera soledad, y ahora estoy intentando aprender a andar sin muletas.:)