lunes 11 de abril de 2011





La felicidad siempre me acompaña, pero no es una felicidad de arranques.
No viene y se va.. es una constante, como el sol.
Siempre está,.
Hay días de lluvia, están también los nublados (que también me encantan) con su melancolía y sus inspiraciones, y hay días de un sol especial, que te calienta y te hace sonreír como si una fuera una lagartija quieta en una piedra.

Para sentirme así no necesito mucho.. hoy sucia de polvo, moho de un viejo armario que por fin he sacado de en medio, manchada de la pintura azul que uso para pintar las cosas que no quiero que se incendien y se pierdan en las cenizas. Y pensando en la barbacoa de ayer y las que vendrán. Puedo decir que estoy en uno de los mejores momentos de mi vida.

Y lo mejor.. fue que eso pensé cuando dí el paso de independizarme, el paso de vivir en un piso donde alquilaba las habitaciones, cuando viví sola con mi expareja y ahora que comienzo a vivir sola.
Y espero que esta sensación no desaparezca con los pasos, y siga pensando que cada uno que doy es el mejor que he dado hasta el momento.

Mientras... intento prometerme no volver a estancarme entre paso y paso.